Para qué hablo

Siempre, siempre que cuento bueno, me pasa algo no tan bueno.

El martes pasado me hice una ecografía. Pedro viene muy chiquito, con un percentilo al borde. Si sigue parando de crecer, hay que averiguar qué pasa. ¿Me preocupa esto? Voy a tratar de que no. Viole fue una nena muy chiquita, yo nací con bajo peso también. Un ecógrafo me dijo una vez que estas cosas son hereditarias. Por otro lado, mientras todos los bebés y chicos que conozco miden más de 1 metro a los 3 años, me acuerdo como si fuera hoy que yo a los 9, medía 1,20. Ahora 1,53. ¿Soy normal? ¿Pasa algo? No, obvio. Soy menuda.

No voy a tener bebés grandes, bebés de más de 3 kilos. Ese sueño, lo descarto. Me voy mentalizando. LE voy preparando ropa 00. Viole nació de 2,415 y al poco tiempo se transformó en un chancho cachetón que aumentaba de a kilo, kilo y medio por mes.

El tema es que la próxima ecografía voy a ser un manojo de nervios. Mi miedo es que realmente esté pasando algo y me lo tengan que sacar.

También tengo la placenta algo envejecida y una posibilidad de desarrollar preeclamsia. ¿Estará comiendo bien? Miedo.

Ahora estoy con una especie de reposo de stress para evitar que me pueda disparar la presión. Cumplo con la agenda de Viole pero lo mínimo indispensable. Ya estoy pidiendo ayuda para algunas cosas, estoy pesada, estoy cansada. Me pudre ir a Capital. Me agota.

Estoy casi de 34 semanas. El parto prematuro es mi pesadilla. Viole no estuvo en neonatología internada, tampoco quiero que Pedro esté internado. No podría soportarlo.

Y la discapacidad, ni hablemos. LA pesadilla. El resultado del microarray es inminente y vaya a saber uno con qué martes 13 me encontraré. Igualmente, el bebé está en camino. Lo hecho, hecho está y esperemos que salga todo bien. POR AHORA en ese sentido viene todo bien. Destaco el por ahora porque ya sabemos que me pasan todas.

Este es un post pesimista. Me rompe mucho las bolas (sí, lo digo así) tener siempre alguna complicación. Tenía alguna esperanza de por ahí tener otro hijo más pero la verdad, me pudrí de mis embarazos. Ojo, con este no estoy con la tristeza del de Viole. Lo más posible que pase es que me lo saquen antes. Con Viole tenía la certeza de algo malo. Este embarazo lo vivo mejor. Como dije en el otro post, me pasan cosas por primera vez: tengo ganas de armar el bolso, de pintar la cuna, de armarle todo.

Veremos qué pasa. Ojalá alguna vez, me salgan estas cosas bien.

 

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