El dilema de la escuela común.

El 1/3 Viole empieza la escolaridad común. Todavía no sé si la prepaga autorizó la integradora y si ésta se reunió con la escuela pero me mandaron un mail confirmándome el inicio de las clases y reuniones con la maestra, etc.

Una amiga me pregunta: ¿Y cómo te sentís con todo esto?

¿Y cómo me siento? Por un lado, ansiosa y por otro, con miedo. Tengo miedo de que la pase mal, que los nenes se burlen o que no le den bola. En casa tuvimos la visita de muchos chicos, mayormente, hijos de mis amigas. Algunos más grandes, otros más chicos que Viole, otros de su edad. Noté que no le dan mucha atención. Entiendo que hasta los 4 años los nenes no son sociables. En el grupo de juegos al que iba Viole, ningún nene se daba pelota. Pero noto en las plazas, en cumpleaños u otras reuniones sociales, que a veces los nenes se buscan para jugar. A Viole en general la buscan pero cuando se dan cuenta de que no corre ni camina ni habla, que no puede jugar como ellos, hacen otra cosa. Prefieren que les de algún juguete, les ponga los dibujitos o juegan con la perra. Y mi hija se desespera con todos los chicos, quiere estar con ellos, se excita y les grita o les habla en su idioma, ese idioma que todavía no entiendo. Que todo eso pase en casa, de tanto en tanto, no me preocupa: los chicos son chicos, son así. Pero en el colegio sí me preocupa.

Una amiga que es trabajadora social en una escuela de oficios para adolescentes con discapacidad mental, me comentaba que en toda la vida escolar de un chico con discapacidad, siempre se plantea en qué momento puede seguir con la escolaridad común o cuándo es tiempo de pasarse a la escuela especial. Esto suele pasar en la adolescencia, que es la edad donde las diferencias se ven más marcadas. En general, los chicos con algún retraso madurativo, son más aniñados y les cuesta seguir el vuelo de los otros que ya tienen actividades como ir a bailar, noviar, etc.

Entonces, ¿Escuela común o escuela especial?

La nueva kinesióloga de Viole me preguntó por qué no la mandaba al CET (Centro educativo terapéutico) del lugar donde ella se rehabilita. Buena pregunta. La verdad es que vamos a probar con la escuela común, vamos a darle esa oportunidad y si no va, o la pasa mal, irá a la escuela especial. Sigue siendo mi postura. En el jardín creo que hay que intentar el contacto con chicos que puedan estimular a nuestros hijos.  El primario es otra cosa, requiere otras habilidades. Si mi hija las va a lograr o no, no lo sé. Apostamos a que sí.

Un compañero del profesorado, que tuvo sufrimiento fetal y quedó con hipertonía en un brazo, renguera y algunas dificultades para hablar, me dijo que los primeros años de su vida escolar los hizo en una escuela especial y a mitad de la primaria fue a la escuela común. Y la pasó mal. Me contó que lo cargaban, que lo aislaban, que fue muy feo. Igualmente, reconoce que gracias a la escuela común, pudo estudiar y recibirse en el terciario. Esto me dejó pensando pero apuesto a que las cosas cambiaron, son otras épocas, hay más respeto. Cuando yo era chica, no había tanta integración. Mogólico, Corky eran insultos corrientes. Los chicos con necesidades especiales, iban a la escuela especial y punto. Ahora cambiaron las leyes y un poco la sociedad también. Me consuelo pensando esto pero no puedo evitar pensar que tal vez los demás nenes la ignoren a mi hija. No por malos ni nada, simplemente porque no puede seguirles el tren todavía.

Ojalá estos sean solamente fantasmas.

Y ya sabemos que los fantasmas no existen.

 

PD: cambiando rotundamente de tema, quisiera saber cómo siguen los hijos de Jennifer y Azul que tienen HPE alobar.  Espero saber de uds.

 

 

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