Nadar en dulce de leche repostero- La integración escolar

Fumata blanca. Habemus integradora.

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Finalmente la integradora que teníamos en vista se colgó y esperamos dos meses al cuete porque me dijo “Al final, te digo la verdad: no puedo todas las mañanas”. ¿Para eso me hizo esperarla, para que me diga lo mismo? Pero como no quería terminar en la sección de policiales del diario, me limité a decirle “Bueno, gracias”. Así que mah fangulo, busqué un centro porque no tengo ganas de lidiar con las obras sociales y los reintegros. Le pregunté a las terapeutas qué centros me recomendaban y salieron dos nombres. En uno, no trabajaban con chicos motores. Hay que tener en cuenta que son muy pocos los chicos con problemas motores que están integrados a escuelas comunes, básicamente porque son pocas las escuelas que integran chicos con discapacidad motora. En el otro, tienen un centro de rehabilitación chico así que tenían gente preparada para trabajar con Viole.

El viernes tuvimos la entrevista con la chica que ya va a ser la integradora de Viole. Pasó solita y de afuera la escuchaba reírse así que con eso a mí me bastó. Si Viole está bien con ella, está bien para mí. Así que ya cerramos, veremos cómo termina el tramiterío con la prepaga y la semana que viene se inscribe al colegio.

Continuará…