¿Alguien quiere pensar en los niños?

Este post es sobre los chicos normales. O sea, la mayoría de los chicos a los que tirás al piso a los a los 7 meses y salen gateando. Aunque parece que eso no es suficiente.

Hace unos días vinieron unos amigos de mi marido a casa y me entero que el nene, que tiene 2 años, va a inglés. No sólo eso sino que los padres tratan de hablarle en inglés al pibe para que se “familiarice con el idioma”. ¿Qué? Sí, leyeron bien 2 años. A mí, me parece un espanto pero estoy segura que soy de las pocas. El lunes me junté con otras amigas y una me cuenta que la jefa manda a la hija de…. ¡1 año y medio! a inglés. La nena no habla todavía.. “Dice que es para que se familiarice con el idioma y no se quede atrás cuando vaya al colegio”. Resalto el NO SE QUEDE ATRÁS. ¿Estamos todos locos?

Noto una irracionalidad extrema con los chicos de ahora. Es como si el tiempo fuera oro en serio y si no los preparás para el mundo, sonaron. Con el idioma es un clásico. Les cuento no sirve para mucho. Me mandaron a los 5 años a inglés, sé también portugués y nunca tuve un buen sueldo.

Distinto es el caso de mi hija, obvio. Ella necesita estimularse y mi trabajo es justamente ayudarla. Aún así siento esa psicosis del tiempo perdido del que tan bien hablan Ingrid Beck y Paula Rodriguez en “Guía (inútil) para madres primerizas”. Me siento culpable cuando siento a la nena a mirar la tele mientras cocino o simplemente la siento porque a veces, quiero hacer algo, no sé, limarme las uñas. Un espanto. Mi hija se ríe con Topa y se exalta cuando aparece la princesita Sofía. Soy la peor madre del mundo. Me fui 10 días a Bariloche y mi suegra estaba preocupadísima porque se iba a perder 10 días de estimulación. Cuando se lo conté a la kinesióloga, me dijo que los chicos con necesidades especiales necesitan un descanso como cualquier chico y que no se va a convertir en una planta si por 10 días no se estimula. Los padres con hijos con discapacidad, también caemos en la pelotudez a veces.

Pero volvamos a los chicos “perfectos”. Noto que muchas entran en la locura que el nene no puede atrasarse, que tiene que hacer todo antes de tiempo y que cuando se juntan con otros padres necesitan mostrar solapadamente todas las monerías anticipadas del pibe para que uno diga “Ayyy qué divino, qué maravilla”. El libro que mencioné antes tiene muchas citas buenas: “Si una practica como es debido, logrará que un niño aprenda a meterse el dedo en la nariz, por ejemplo, quince días antes de lo que le llevaría aprenderlo de todos modos y por la suya. Pero esos quince días son vitales, son la diferencia entre un futuro ganador y una vida echada a perder.” (…) “No se trata de jugar , sino de jugar bien. Jugar bien hoy para que el nene sea el mejor promedio en la facultad y lo asciendan mañana a gerente. Jugar es una inversión” (…) “Los psiquiátricos del futuro estarán llenos de gente  cuyos padres les daban cuerda de la noche a la mañana para que fueran mejores“.

Pareciera que la crianza de un chico es una carrera constante. Si el pibe tiene una tablet, no puede jugar al gatito que se tira eructos, tiene que ser didáctico. No puede ver a Mickey, tiene que ver Baby Einstein. No puede escuchar Adriana, tiene que escuchar Chopin for babies. Todo, hasta el juego más estúpido, tiene que ser didáctico.

Mi sobrino aprendió a leer a los 4 años. A los 2 ya sabía leer los números de teléfono de los imanes. ¿Qué hicieron mi hermano y mi cuñada? Nada. Ellos laburaban todo el día y se lo dejaban a mi mamá que lo sentaba todo el día a mirar dibujitos y lo tiraba en el piso con algún chiche. Los pobres, no tenían ni tienen tiempo para sentarse con él a leerle Shakespeare for babies ni le ponían “Baby Einstein” ni le hablaban en otro idioma. Le salió solo todo eso. Es su naturaleza. El nene no es ni consciente de todo lo que hace ni se la cree, ni va a un colegio especial, ni va a talleres para potenciar nada, ni mi hermano le lleva libros a la casa de los amigos para pavonearse de que el pibe lee antes de tiempo, ni sueñan con un futuro premio Nobel ni nada de nada. Juega, es feliz, si pide un globo terráqueo se lo regalan pero lo dejan en paz. Ya está en primer grado y si bien hace por sí solo cosas adelantadas porque le salen, nadie le rompe las pelotas. Y no va a ser un desperdicio, él sabrá en el futuro qué hacer con todo lo que sabe.

Una amiga estaba buscando colegio para el nene y me decía “A mí no me interesa que tenga inglés, alemán, expresión corporal, nada. Me interesa que lo traten bien y tenga espacio para jugar”. Y sí, porque en definitiva, es lo que hacen los nenes de jardín: jugar.

Seguramente yo hubiera sido una boluda enferma que perseguiría a su hija si Violeta hubiera  sido “normal”. Pero la vida me dio un cachetazo. Entonces les digo, padres de hijos sin problemas, alégrense de eso. Alégrense de que tienen un hijo sano, que va a llegar tarde o temprano a hacer lo esperado para su edad, no lo corran, no le rompan las bolas. Tienen en sus manos lo mejor que puede tener una persona: un hijo con todo el potencial de hacer lo que quiera. Eso vale más que un buen promedio en el futuro. Creánme.

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Esto voy a poner en Facebook: “Mi hija es superdotada, pues se devora los libros. – me siento maravillosamente 🙂 “

2015

Hace un año, en la mesa de fin de año, como ya se sabía que nos mudábamos, en mi familia se propuso que la víspera de 2015, se haga en mi nueva casa. Mi (en ese momento) futura casa, le quedaba a todos lejos. Bah, según ellos, era muy lejos. Mi tía me dijo entonces que ella no tenía ningún problema en hacerlo en mi nuevo hogar, que de última se quedaba a dormir en la habitación de más que íbamos a tener. Fue de las pocas que no tuvo problemas en cruzar la General Paz.

No llegó.

En mi vida y la de mis amigos, 2014 estuvo repleto de muertes inesperadas, diagnósticos de m…da, brazos cansados, despidos. Hubo cosas buenas, como por ejemplo, mi mudanza pero fueron las menos. 2014 será recordado como un año para el olvido.

Ahora se fue. Se siente muy estúpido pensar que porque cambia el año, cambia todo pero yo prefiero pensarlo así. Para empezar, en mi vida y la de mis amigos, 2015 viene repleto de nacimientos y embarazos inesperados pero deseados. Así que al menos, comienza mejor.

Que este 2015, venga con mejores diagnósticos para todos, con muchos avances para nuestros hijos, trabajo y muchas más vidas llegando al mundo.

Salud.