Romper todo

Hace casi un mes que no escribo. En parte porque estuve de vacaciones. Nos fuimos a descansar un poco, descansar de las terapias y de los médicos. Sobre todo de estos últimos. El lunes pasado, ya nos recibieron las malas noticias: Violeta volvió a subluxarse la cadera porque no camina y es bastante probable que tengan que operarla. La operación no es el problema sino el post operatorio que la va a tener un par de meses con yeso en la mitad del cuerpo y acostada todo el tiempo. Sí, todo muy estimulante para ella, vamos, qué bueno. No sé cómo tomarmelo. Bah, mal me lo tomo. Lloro 12 horas por día (las que duerme la nena). Vamos a seguir consultando porque no nos dan certezas de que por más que se opere, no se vuelva a subluxar entonces… ¿Para qué operar y hacerle pasar meses tirada en una cama con lo mal que eso le hace a una nena que requiere constante estimulación? Recorreré Buenos Aires, si 5 médicos dicen que hay que operar, lo haremos pero tenemos que tener un panorama claro.

Me siento como en un juego de mesa, donde por cada paso que damos, retrocedemos 20. Tengo ganas de patear el tablero o de romper todo, de agarrar un hacha y masacrar algún electrodoméstico. Pensarán que estoy loca, los invito a ponerse mis zapatos.

En fin, no siempre uno puede estar bien. Si tenés un hijo con discapacidad, probablemente hayas sentido algo parecido e incluso te habrán pasado cosas peores. No siempre podemos estar con una sonrisa pero bueh, lo vamos a intentar.

PD: ah, me olvidaba dos buenas noticias: segun una polisomnografía, no hay focos epilépticos y Violeta ya dice “mamá” 😀